Cuando Joan se da cuenta, en una fría noche de marzo, de que el maltrecho cuerpo ensangrentado que tiene ante sus narices no es otro que el suyo, decide averiguar, cueste lo que cueste, qué le ha llevado a terminar sus breves y aburridos días vestido como un imbécil, tirado en el suelo de una nave industrial en desuso, rodeado de extraños símbolos y con la única compañía de un ser poco dado a encontrarse en medio de una ciudad. La intensa luz al final del túnel veló los últimos días de la película de su vida y no recuerda nada que le pueda dar siquiera una pista sobre la causa de su muerte. Si quiere respuestas tendrá que pegarse como una lapa a Perales, el poli que lleva su caso y a través del cual podrá, entre cruasán y cruasán, dar una contestación a sus preguntas y descansar tranquilo el resto de la eternidad.

Esta primera obra demuestra el saber hacer de la autora, lectora editorial y traductora, cambiando del género infantil al policíaco con toques de humor e ironía. Recomendable.

La portada que muestro es un ejercicio de diseño que envié a Silvia Márquez Comino antes del lanzamiento de su libro, que finalmente se editó con una ilustración.